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El bando español

Mariano Renovales

APASIONADO Y VALIENTE, COORDINÓ A LA GUERRILLA NAVARRA Y ARAGONESA. INFRINGIÓ DURAS DERROTAS AL ENEMIGO HASTA LA CAPITULACIÓN DE SUS FUERZAS EN EL RONCAL.

Este militar nacido en las Encartaciones de Vizcaya, se había distinguido en 1806 en la defensa de Buenos Aires frente a los ingleses, y en el comienzo de los Sitios se encontraba destinado en Zaragoza con el grado de teniente coronel de caballería. En los dos Sitios se distinguió de tal manera por su valor en la defensa de las puertas de Santa Engracia y Sancho y especialmente en la del Convento de San José, que fue ascendido por Palafox a coronel y hasta brigadier. De él decía el general Amorós, por su incansable actividad, que ni dormía ni dejaba dormir .Junto a él, como oficiales, se batieron los dos hermanos Francisco y Sebastián Gambra, hijos de Pedro Vicente Gambra, el ganadero más importante del Valle del Roncal que se encontraban estudiando en Zaragoza cuando fue sitiada. Los tres formaron parte de la cuerda de 12000 prisioneros que una vez caída la ciudad no prestaron juramento al rey José y fueron enviados a Francia . Su hermano Fermín, llega al mismo tiempo a Zaragoza enviado por su padre para averiguar su destino, y contagiado de la peste, muere a los pocos días de regresar a Roncal a dar cuenta. A su paso por Caparroso, un golpe de mano organizado por pastores roncaleses permite la huída de los dos hermanos, y de Renovales con ellos.

El general D’Agoult en distintos escritos a Renovales e incluso el general Suchet en sus memorias, además de reconocer su valor, le echan en cara su deshonor al romper su juramento como oficial, de no escapar. Suchet comenta en las memorias citadas que fue capturado al tomar el convento de San José, lo que es del todo inexacto puesto que de dicho convento se retiró de forma apresurada tras violentísimos combates pero tan ordenada que le dio tiempo incluso a llevarse las rejas de las ventanas por si pudieran aprovecharse al retirarse hacia el convento de Santa Mónica, así como que le habían dejado en libertad bajo palabra en Pamplona, fugándose faltando a su honor. Renovales contestaba al respecto a los franceses, que no se sentía obligado a mantener su palabra cuando ellos la había roto respecto a lo pactado en la capitulación de Zaragoza (refiriéndose a los saqueos al entrar a la ciudad y a los asesinatos de Boggiero, Sas y el Barón de Warsage). Durante marzo y abril, Renovales se repone en casa de los Gambra del estado de agotamiento y enfermedad en el que se encontraba, y nada más restablecerse, además de contraer matrimonio con una hermana de los Gambra, Josefa, comienza a organizar el levantamiento del valle de Roncal y de los valles vecinos aragoneses de Ansó y Hecho. Durante el mes de mayo, organiza militarmente a los roncaleses y se coordina con Sarasa, comenzando a interrumpir las comunicaciones de los franceses entre Jaca y Pamplona. Decidido a acabar con esta situación, el gobernador francés de Navarra D’Agoult, envía una expedición punitiva al mando del jefe de Batallón Puysalis que fracasa estrepitosamente y es prácticamente aniquilada en Roncal y Ansó.

El éxito de Renovales en ésta acción hizo que muchos montañeses se unieran a la guerrilla. En Junio, otra columna, dispuesta a vengar a Puysalis y someter a los valles de Roncal y de Ansó es enviada desde Pamplona, corriendo la misma suerte y fracasando ante las fuerzas de Renovales, que es nombrado “General Jefe Interino de los Montes de Navarra y Aragón”

El 10 de Julio, otra columna de 8 compañías al mando del coronel Barón de Plicque llega hasta Roncal sin ninguna resistencia (Renovales decidió ocultar a sus hombres) donde se fingió la sumisión, hasta que Plicque regresó a las Cinco Villas.

En agosto de 1809 tras la expedición de castigo por parte de los franceses de Los Valles insurrectos de Ansó y Hecho y la capitulación del Roncal, se retiró hacia la ribera del Cinca, y desde allí, emprendió viaje a Cádiz, último reducto del país, donde fue recibido como un héroe y promovido a mariscal de campo por la Junta Central con antigüedad desde 9 de marzo de 1809. Tanta adulación recibida parece que le nubló el juicio, y escribió una proclama llena de desatinos y caricaturas sobre el rey José I que mermó la estima de muchas gentes. Alcalá Galiano en sus memorias lo califica de hombre de arrojo, gran presunción, pocas letras y tal cual entendimiento. Participó en el descabellado plan para rescatar a Fernando VII que produjo la muerte del marqués de Ayerbe, así como en la fallida expedición marítima que con 1200 infantes y 800 ingleses zarpó de Cádiz a La Coruña y de allí a Cantabria. Cañoneó Gijón sin necesidad, perdió dos barcos, y finalmente desembarcó y se adentró hasta Potes donde estableció una especie de virreinato. En 1812 mandaba fuerzas en Vizcaya bajo el mando del general Mendizábal con quienes los desencuentros fueron constantes. En 1813 tras un enfrentamiento con Mendizábal, fue al encuentro de Wellington con objeto de plantear sus quejas cuando fue herido y hecho prisionero por los franceses. Conducido a Normandía y a distintos puestos, no dejó de ocasionar problemas a los franceses alcanzando la categoría de prisionero de estado. Terminada la guerra se involucra en la “conspiración del Triángulo” para asesinar a Fernando VII y en varios intentos de levantamiento liberal contra el absolutismo en el país Vasco que le ocasionarán la pérdida de honores y grados, debiendo exiliarse a Londres (como tuvieron que hacer tantos de aquellos que pelearon por su Deseado Rey). Desde allí organizó, con apoyo inglés, una conspiración para apoyar a los independentistas venezolanos (llegando a cartearse con Bolívar).

Enterado en Nueva Orleans del pronunciamiento liberal de Riego embarcó rápidamente para la península, pero el 15 de mayo de 1820 al recabar en La Habana, donde pidió desembarcar, fue conducido preso y enfermo al castillo de la Cabaña donde murió el 21 de mayo. Una lápida lo recuerda hoy en su localidad natal, así como un paseo junto al Parque Grande en la ciudad de Zaragoza.

 

Guerrilla del empecinadoMiguel Mariano Ramón Francisco José Sarasa i Lobera

EL GUERRILLERO DE EMBÚN. DE ESCRIBANO A CORONEL.

Nacido en Embún el 10 de Septiembre de 1766. Era escribano y uno de los hacendados más rico del Valle de Hecho. De gran corpulencia (se dice que pesaba 12 arrobas y su mujer 10), Miguel Sarasa era muy popular en la comarca, y gran jugador de pelota y barra aragonesa.

Con 27 años participó como subteniente de las milicias creadas en el Valle en la guerra contra la Convención. Alzado en armas al comienzo de la Guerra de la Independencia, fue nombrado comandante del Batallón de Tiradores de la Canal de Berdún actuando en distintos frentes del Pirineo. Participó en el Primer sitio de Zaragoza a las órdenes del teniente coronel cheso Domingo Larripa, siendo herido. Tras ser desalojado por la expedición francesa de Musnier, de su base en San Juan de la Peña y combatir en los valles de Ansó y Hecho hasta la capitulación de Roncal, Miguel Sarasa, continuó hostigando a las tropas imperiales sin descanso por todo el Altoaragón. Estuvo en el sitio de Mequinenza y en el de Tarragona, donde fue herido, así como en el de Peñíscola. Fue nombrado Coronel en Noviembre de 1809 por el general Palafox.

En 1812 fue designado Comandante General de la Izquierda del Ebro, nombrado gobernador de la Seo de Urgel en 1813 y en años sucesivos agregado a distintas unidades militares, continuando la carrera militar al terminar la guerra de la independencia hasta llegar al grado de brigadier de los Reales Ejércitos. En 1823 residía con su mujer en Almudévar, falleciendo en 1824. Se desconoce su lugar de enterramiento, pues hay otras versiones que lo sitúan viviendo al final de su vida en Madrid.

clonard72cuerposdestinaAlonso Escobedo

ORGANIZÓ Y DIRIGIÓ LA DEFENSA DEL CONVENTO DE EMBÚN Y RESISTIÓ A LOS FRANCESES EN ECHO.

Militar de 60 años, que sirvió en el Regimiento de América donde entró como cadete siendo más tarde capitán en el mismo. Había luchado en el bloqueo de Gibraltar, en Menorca y en la Guerra contra la Convención.

Participó en el Primer Sitio de Zaragoza como sargento mayor del Tercio de Voluntarios Aragoneses, donde se distinguió en la defensa del puente de América en Torrero el 15 de junio así como en la del colegio del Carmen durante los combates del 4 de agosto de 1808. En octubre, salió para Cataluña con la División de Lazán como primer jefe del Tercio de Voluntarios, donde participó en varios combates.

En Gerona, el 12 de enero de 1809 había solicitado el retiro tras 40 años de servicio y problemas en la vista, fijando su residencia en el valle de Hecho, de donde era su mujer, María Juana Marraco. Encabezó la resistencia a la columna francesa de Musnier en el convento de los mercedarios de Embún, así como la de Echo junto a Juan Rafael Marraco, su cuñado.

Junto a su mujer y sus cuñados, fue fusilado por un grupo de afrancesados encabezados por el cheso Domingo Brun “Chandón”, tras la retirada de los franceses del valle.

Felipe Perena y Casayús

INCANSABLE MILITAR, ACUDÍA A TODOS LOS FRENTES Y DE AHÍ LA FRASE “MÁS RÁPIDO QUE PERENA”

Nació en Huesca el 26 de mayo de 1764 y falleció en Ortilla (Huesca) el 25 de septiembre de 1834. De noble familia, estudió jurisprudencia pero con motivo de la guerra contra la Convención francesa de 1793 levantó a sus expensas una partida de 220 hombres, siendo nombrado capitán. Al terminar la guerra se le encargó la represión de malhechores siendo nombrado teniente coronel en 1796. Participó en el primer Sitio de Zaragoza como sargento mayor comandante de los Tercios voluntarios de Huesca. Durante el segundo Sitio, salía y entraba con sus tropas desde Zaragoza hostigando a los franceses con tácticas de guerrilla. Fue nombrado brigadier en enero de 1809 y mariscal de campo en marzo del mismo año.

Desde la capitulación de Zaragoza combatió a los franceses en el altoaragón, participando en varios intentos por recuperar la plaza de Jaca. En agosto de 1809 parte de sus voluntarios se encontraban con Sarasa en el Monasterio de San Juan de la Peña y él con el grueso de sus tropas, se vio obligado a replegarse por Biescas perseguido por el jefe de Batallón Lapeyrollerie y una columna de 2000 franceses que evitaron que prestara apoyo a los guerrilleros que huyeron por los valles de Echo y Ansó.

Tras estos episodios, no habiendo podido defender Balaguer como se le ordenó, fue arrestado en el castillo de Lérida, donde lo encontraron los franceses al tomar la plaza en mayo de 1810. Hecho prisionero, fue llevado a Zaragoza y de allí a la fortaleza de Landau donde estuvo hasta el final de la guerra en que regresó a Huesca.

Se opuso a la intentona de Espoz y Mina en 1814. En abril de 1820 fue nombrado gobernador interino de Jaca y en 1822 comandante militar de la provincia de Huesca. Teniente general de cuartel en Huesca en 1830.

Fermin Ornat

UNO DE LOS MÁS BRAVOS LUGARTENIENTES DE RENOVALES. DEFENDIÓ ANSÓ DE LOS NAPOLEÓNICOS.

Natural de Ansó, fue uno de los lugartenientes más activos de Mariano Renovales. En el mes de mayo de 1809, cuando el jefe de batallón francés Puisalis, realizó el primer intento de contener la sublevación del Roncal y de Los Valles, junto con Juan Blas Gastón, recibió instrucciones de Renovales de agrupar y dirigir la resistencia en los valles de Ansó y Echo. Siguiendo esas órdenes, cuando una tercera columna francesa dirigida por el capitán Barbier, ayuda de campo del general D’Agoult, subió desde Salvatierra de Esca hacia Ansó para reprimir la rebelión y unirse en Roncal con las fuerzas de Puisalis, encabezó a los paisanos que aniquilaron a la columna de Barbier (muriendo él mismo) cuando hicieron su entrada en Ansó. En agosto de 1809, de nuevo le correspondió junto con Juan Blas Gastón, encabezar la resistencia cuando, el día 29 al amanecer, tras incendiar Echo, llegó la columna militar napoleónica de Musnier hasta Ansó. Al mando de un grupo de 50 jóvenes de la localidad,  hicieron frente durante cuatro horas a las tropas francesas