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EL bando francés

Captura de pantalla 2015-10-18 a las 21.27.45Louis François Félix Musnier de la Converserie

EL GENERAL NAPOLEÓNICO QUE DIRIGIÓ LA COLUMNA DE CASTIGO A SANGRE Y FUEGO.

Había nacido en Longueville (Pas-de-Calais) el 18 de enero de 1766, hijo del conde André François de Musnier. Con 14 años entró como cadete en la Escuela Militar de París.

Incorporado como subteniente al regimiento de Piamonte (3º de infantería) iniciará sus ascensos en el mismo, siendo nombrado teniente en 1788, capitán en 1792 (ya con la Revolución triunfante desde tres años antes) y en julio del mismo año el general La Morlière le toma como ayudante de campo.

Pasó por el ejército de las costas de Cherburgo, y por el ejército del Oeste donde ascendió a jefe del 1er batallón de la 106º brigada, jefe de brigada de la 187º y después de la 60º.

Pero su gran ocasión se produce en el ejército de Italia, donde por primera vez se distingue durante la toma de Novaro, lo que hace que el Directorio le confiera el grado de general de brigada. Posteriormente se distinguirá también en la batalla de Marengo y en Pozzolo.

Obtiene la Legión de Honor, y ya coronado Napoléon como emperador, lo asciende a general de división, y en calidad de tal entra en España con el 3er. Cuerpo de Ejército. Tras su participación en la represión del levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid, donde sitió con 1078 hombres del batallón Westfalia, el mítico cuartel de Monteleón defendido por Daoíz y Velarde, participa también en los Sitios a la ciudad de Zaragoza. Es en Aragón, bajo las órdenes del mariscal Suchet, donde permanecerá hasta su baja temporal en 1813 por motivos de salud y su regreso a Francia.

Con Suchet, Musnier se encuentra en todas las acciones principales que se realizan bajo su mando: participa en las batallas de María de Huerva y de Belchite, y tras reprimir la insurrección de los valles de Echo y Ansó, asiste a la toma de Flix y  Mora de Ebro, a la de Lérida y de Mequinenza en 1810, recompensándole el emperador con la condecoración de Gran Oficial de la Legión de Honor. Tras la toma de Valencia, y debido a su estado de salud, pasa a ocuparse en Francia de la inspección de plazas fuertes y de la reserva de Ginebra a finales de 1813.

El 1814 participa en la defensa de Lyon, cuando ya los ejércitos aliados han acabado con el poderío napoleónico e invadido Francia. Como tantos otros, con la derrota de Napoleón jura fidelidad a la repuesta monarquía en la figura de Luis XVIII, quien le nombra caballero de San Luis y prefecto de Garona y posteriormente del Loire, acogiéndose definitivamente al retiro en 1832. Morirá en París el 16 de noviembre de 1837. Su nombre figura en la columna oeste del Arco de Triunfo.

General Louis-Gabriel Suchet.

GOBERNADOR DE ARAGÓN. ORDENÓ LA PACIFICACIÓN MILITAR DE LOS VALLES A TODA COSTA.

Nacido en 1770 en el seno de una próspera familia de comerciantes de seda en Lyon, Napoleón lo tenía en gran estima. Había llegado en 1808 para colaborar en el I Sitio de Zaragoza.

En la primavera de 1809 fue nombrado general del III Cuerpo de Ejército (que luego sería el Ejército de Aragón y Cataluña).No siendo un militar profesional, venía curtido en distintas campañas en Suiza, Italia, Polonia y Alemania. Estaba casado con Honorine Clary, sobrina por parte de su mujer, del rey José I. Se hizo cargo de la administración de Aragón desde Abril de 1809, y fue el único general bonapartista que estuvo en España los seis años que duró el conflicto. Se esforzó por “pacificar” la región, y combatió a las guerrillas con columnas móviles y guarniciones fortificadas en las distintas poblaciones, teniendo un relativo éxito.

El general Suchet, siguió su exitosa carrera militar hasta su salida de España, y desde Zaragoza, siguiendo el corredor del Ebro, conquistó Lérida, Mequinenza, Tortosa, Tarragona (su conquista le supuso el ascenso a mariscal del Imperio), Sagunto, Valencia y Peñíscola, entre otros lugares, no conociendo más que dos derrotas, la de Alcañiz y en 1810 en Valencia antes de sitiarla y conquistarla definitivamente, pero usando siempre Aragón como centro de operaciones. Sus tropas fueron las últimas en abandonar el país, por Cataluña.

Al enterarse de la abdicación del emperador Napoleón, ofreció sus servicios a la repuesta monarquía de Luis XVIII que le recompensó con la Orden de San Luis. Durante los cien días de Napoleón tras huir de Elba volvió a ponerse a sus órdenes y dirigió el Ejército de los Alpes. Con la restauración le quitaron los honores y se retiró de la vida pública muriendo en 1826 cerca de Marsella siendo enterrado en París en el cementerio de Père-Lachaise (el mismo en el que está enterrado Manuel Godoy).

Octavien Lapeyrollerie

IMPIDIÓ EL APOYO DE LAS TROPAS DE PERENA A LOS GUERRILLEROS DE SARASA.

Nacido el 24 de septiembre de 1777 en Fronsac (Gironda), fue teniente en el 10º batallón de la Gironde en 1793 durante la guerra contra la Convención, capitán en 1803, jefe de batallón del regimiento 105º de infantería de línea desde el 16 de junio de 1807 y más tarde del regimiento 117º de línea.

En agosto de 1809, su participación en los hechos de la insurrección de Los Valles, consistió en enfrentarse y alejar a las tropas de Perena impidiendo su ayuda y apoyo a los guerrilleros de Sarasa. Persiguió a Perena desde Biescas, y quemó Sallent y seis pueblos más durante los combates. Fue nombrado comandante de la ciudadela de Jaca en octubre de 1809, dirigió la toma de Benabarre siguiendo instrucciones del mariscal Suchet. Contagiado de sífilis, se suicidó en febrero de 1810.

Jean-Antoine Darnaud

EL OFICIAL HERIDO EN LOS COMBATES PARA TOMAR ECHO.

Nació en Roquefixade (Ariège) el 27 de octubre de 1788 y murió en Roquefixade el 14 de agosto de 1877. Hijo de Etienne Darnaud notario y después juez de Foix, y de Elisabeth Castel.

A la edad de 20 años entró en servicio como sargento mayor en la Guardia Nacional de la villa de Foix. En 1808 se alistó en el 2º batallón de los Cazadores de Montaña de Ariege, siendo nombrado subteniente por decreto del prefecto el 15 de noviembre de 1808.

En 1809, resultó gravemente herido el 28 de agosto en Echo, Aragón, y tuvo que pasar en 1810 a la caballería, al 26 de Dragones. En 1811, fue de nuevo herido, el 16 de Mayo, en la batalla de Albuera.

De 1809 a 1813, en los ejércitos de España y Portugal recibió siete citaciones en el orden del día. Propuesto para la Legión de Honor después de las batallas de Lagebora, Albuera y después del combate de Samonos.

En 1814 fue retirado, por motivos médicos. El certificado del funcionario de salud Saintes emitido el 16 de enero dice textualmente: Úlcera fistular en la parte superior y anterior de la pierna izquierda provocada por un continuo deterioro de la tibia cuya recuperación es difícil de obtener y dejará siempre una debilidad en ésa parte, declaro que no puede servir en ningún arma y apruebo su retiro.

En 1815, durante los Cien Días de Napoleón, se convirtió en ayudante del general Laffite. En 1822 era vigilado por la policía realista como sospechoso .En 1830, el general Laffite nombró a Antoine Darnaud comandante en jefe de la Guardia Nacional del Ariege. Después, juez de paz en Lavelanet (Ariège).

El 4 de diciembre de 1848, Caballero de la Legión de Honor. En 1865, se retiró. En 1876 fue diputado Senatorial por Roquefixade.

En su “Historia de Ariège” Abbe Duclos señala que durante la campaña de España le faltó poco para capturar al general inglés Wellington el cual desayunaba delante de Salamanca y tuvo que abandonar su equipaje a toda prisa.

Domingo Brun, “Chandón”

EL HEROICO TRAIDOR. EL CHESO AFRANCESADO.

Uno de los personajes más interesantes y contradictorios de aquellos hechos es Domingo Genaro Eustaquio Brun Guallart, hijo de Domingo Brun y María Juana Guallart, el cual nació en Echo el 20 de Septiembre de 1750 en el hogar familiar, casa Chandón (Juandón en castellano). De linaje infanzón, tuvo empleo como oficial de la Real Tesorería del Príncipe, y en 1783 es uno de los 202 miembros fundadores de la Real Sociedad Económica de Jaca y sus Montañas creada para defender las ideas de la Ilustración y combatir el retraso económico de la zona.

En 1793 cuando tras la Revolución Francesa comenzó la guerra contra la Convención, llamada del Rosellón, o de los Pirineos, Brun participa como capitán de una de las compañías de voluntarios formada por paisanos de los valles próximos a la frontera. En concreto en la creada por el terrateniente Jerónimo Rocatallada, también cheso. En ella participa durante los tres años que duró el conflicto, siempre en el territorio oscense, y hay constancia de su intervención en la llamada batalla de Lescún.

Tras la finalización del conflicto y su licenciamiento, se dirige con su amigo el sargento Antonio Labiaga de Tarazona a buscar fortuna en Madrid, pero al llegar a Zaragoza tiene conocimiento del asalto sufrido por el monasterio Real de Villanueva de Sijena y se ofrece a la justicia para capturar a los bandoleros, lo que consigue tras casi dos años de recorrer numerosas localidades navarras, vascas e incluso francesas, recuperando la mayor parte del botín y a seis de los integrantes de la banda.

En 1808 tras los sucesos del 2 de mayo y la invasión del ejército francés, Domingo Brun forma parte de nuevo junto a Rocatallada de las compañías de voluntarios creadas en el altoaragón por orden del general Palafox con la misión de hostigar a los franceses. Sin embargo, Rocatallada es cesado por sospechas de ser afrancesado, sustituyéndole en el mando Brun, que comienza a resultar igualmente sospechoso con su actitud. Tras la capitulación de Zaragoza, la colaboración con los franceses es ya declarada, y en julio de 1809 se les sitúa junto a Rocatallada y Lapetra espiando en Tortosa al ejército del general Blake, en agosto de 1809 sirviendo de guía a la columna del general francés Musnier en su incursión en los valles de Echo y Ansó, e incluso es acusado de encabezar y promover el fusilamiento de Alonso Escobedo y los Marraco tras la quema de Echo.

En enero de 1810 localiza y entrega a los franceses el tesoro del monasterio de San Juan de la Peña que los monjes habían escondido para que no cayera en manos del enemigo durante los combates y destrucción del monasterio Nuevo.

En febrero de 1810, una de las dos compañías de gendarmes españoles (afines a los franceses) que se crean en el Altoaragón, se hace en Jaca, y su mando recae en Domingo Brun como capitán, el cual se distinguiría como había hecho anteriormente contra los franceses, por su valor y astucia. Participa en numerosas acciones de represión contra la guerrilla, capturando o aniquilando a varias partidas.

A mediados de 1811 la compañía de gendarmes españoles de Barbastro se unifica con la de Jaca, quedando el mando en manos de Domingo Brun como capitán y de su hermano Francisco como teniente.

En marzo de 1813 es designado para la protección de la mariscala Honorine de Suchet en su viaje a Francia y es Chandón quien descubre y evita la emboscada de los guerrilleros de Espoz y Mina al mando de su segundo Chapalarranga, a la altura de Bernués. Es la última acción de la que se tiene noticia de Brun, pues en julio de ése año, los 62 gendarmes españoles que todavía quedan en activo son enviados a Dax en Francia, donde se disuelve la compañía.

En julio de 1815 durante el regreso de Napoleón, escapado de la isla de Elba, los espías del general Palafox dan cuenta en un mensaje, de la presencia de Domingo Brun en Olorón, intentando organizar a antiguos gendarmes españoles. La derrota de Waterloo acabaría con los sueños de Napoleón y con los de Brun al mismo tiempo. Nunca se arrepintió de su pasado ni regresó a España. Su recuerdo debió de quedar arraigado durante años en Jacetania, por cuanto aún existe una estrofa de lo que debió de ser una canción dedicada a él, que dice….¡Allons, allons…que viene Chandón con su batallón…!

Clemente Lapetra

EL PÁRROCO AFRANCESADO QUE APOSTÓ POR EL BANDO EQUIVOCADO.

Vicario párroco de Echo. Abogado de los Reales Consejos en la Villa de Echo, fue miembro de la Real Sociedad Económica de Jaca y sus Montañas (al igual que lo fueron el afrancesado cheso Domingo Brun y el guerrillero de Embún, Miguel Sarasa). En 1796 era miembro de la curia de la catedral de Jaca como vicesecretario de cámara del obispo de Jaca. Fue acusado de afrancesado y de haber formado parte, con Jerónimo Rocatallada y Domingo Brun “Chandón”, del grupo de espías que en agosto de 1809 fueron a Tortosa y comunicaron los movimientos del ejército español a los franceses. Esta acusación así como la de haber participado en el grupo que asesinó a los Marraco, con sus mujeres y niños, unos días después de la toma de Echo por Musnier, se difundió a través de las Gacetas patrióticas, recogiendo el informe del brigadier Mariano Renovales a la Junta Central. En 1811 fue nombrado canónigo de la catedral de Huesca por el gobierno francés de Suchet (lo que avalaría su clara condición de afrancesado), ejerciendo como canónigo secretario del Cabildo.  Este hecho le pudo costar la vida, pues Espoz y Mina, el 3 de enero de 1812, conmina al Cabildo Catedralicio de Huesca a que le entregue una contribución económica y para presionar durante las negociaciones que se realizan, secuestran a tres canónigos, entre los que se encuentra Lapetra. El episodio se agrava con más secuestros y presiones hasta que El Cabildo paga. Lo sorprendente es que los secuestrados son puestos bajo custodia de Miguel Sarasa, el guerrillero de Embún, y es de suponer que conocería la personalidad del canónigo, vicario de Echo cuando se produjeron los acontecimientos trágicos en el verano de 1809. Los canónigos fueron puestos en libertad y sus nombres, aparecen en las actas posteriores del cabildo, salvo el de Lapetra del que no hay ya ningún rastro documental, hasta 1815 en que se le cita en un documento eclesiástico mencionando su pasado de afrancesado. En 1818 hay una carta del obispo de Huesca al de Jaca, solicitando sea convocado ante su presencia, y mencionando que se le sabe viviendo en Echo.